La inversión en tecnología móvil, herramienta para prevenir los eventos adversos

Los denominados ‘eventos adversos’ son una causa importante de gasto sanitario público, en total un 6,7% según un estudio al respecto de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS). Los eventos adversos son, por tanto, una de las temáticas más estudiadas en el ámbito de la seguridad del paciente, con el fin de minimizar los perjuicios a éste a la vez que ahorrar costes. Para ello, la ‘gestión del riesgo’ es uno de los capítulos más importantes a interiorizar por los sanitarios, tal como se constata desde la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud en sus documentos formativos básicos. En una visión global de los resultados de estas y otras investigaciones actuales, el aumento de inversión en tecnología portátil y móvil -tanto en la sanidad pública como en la privada, afectada por esta problemática en la misma medida según los especialistas- puede ser una de las herramientas más válidas para solucionar este problema.

Los eventos adversos hacen referencia a las consecuencias negativas de una determinada actuación sanitaria que, de forma no intencionada, causa algún daño al paciente. No se trata de una negligencia médica, pero sí de “errores e infracciones” (como considera la OMS) que conllevan más días de hospitalización, más medicación o nuevas intervenciones, y en consecuencia, alarga la curación a la vez que encarece el proceso sanitario de forma significativa. Para evitar futuros eventos adversos, hay que analizar cada uno de ellos una vez que ocurren. En el modelo de gestión de riesgo propuesto por la Agencia de Calidad del Sistema Nacional de Salud en sus documentos formativos -publicados en colaboración con la Universidad de Zaragoza-, lo más importante cuando surge un problema de estas características no es ¿quién? lo ha producido, sino ¿qué lo ha ocasionado?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? y ¿cómo se podría haber evitado? Porque cuando hablamos del ahorro en costes que se podría lograr evitando los eventos adversos, éste se cuantifica en 1.000 millones de euros anuales (en coste oportunidad, un 6,7% del gasto hospitalario total) -conforme a datos del estudio de SESPAS-. Esto significa que, si se eliminaran, la sanidad podría destinar estos recursos a otras mejoras en la calidad de la atención sanitaria.

Esta última cuestión es, obviamente, la más esencial a la hora de prevenir posibles futuros eventos adversos. Aquí entran, por tanto, acciones y herramientas que ayuden a minimizar los riesgos y optimizar cada acción sanitaria. Las causas de los eventos adversos, como detalla la Organización Mundial de la Salud en la esfera de la Alianza por la Seguridad del Paciente, son, entre otros, el hecho de recurrir muy frecuentemente a la memoria, la sobrecarga de trabajo, los turnos prolongados de trabajo o el procesamiento rápido de múltiples fuentes de datos para la toma de decisiones. En este punto, las tecnologías de la información juegan hoy en día un papel fundamental ya que aportan un valor añadido a la práctica clínica diaria facilitándola, contribuyendo precisamente a poner solución a esos puntos flacos que acaban provocando los llamados eventos adversos. Un estudio apuntado en nuestro Blog, realizado por la Universidad de Harvard, alude precisamente a esta conclusión: la necesidad de portales y Apps médicas en el futuro de la medicina.

En la anteriormente mencionada investigación de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), se concluye que la mayoría de los acontecimientos adversos tienen lugar durante o después de una operación quirúrgica. Las estimaciones concuerdan, por tanto, con la literatura existente hasta ahora en el ámbito internacional y casan perfectamente con la tendencia actual de necesidad de tecnología que ayude a la práctica clínica diaria en cirugía. Porque se calcula que un evento adverso implica un coste adicional en un proceso sanitario de entre 5.200 y 12.000 euros. Los responsables del estudio concluyen la investigación invitando a seguir invirtiendo en seguridad de los pacientes por parte de las Administraciones Públicas. Pero en la Sanidad privada también está presente esta problemática. Tal como afirma un estudio publicado en la Revista de Calidad Asistencial de la editorial especializada Eselvier, los eventos adversos encontrados en el sistema sanitario privado presentan un impacto y evitabilidad muy similares a los detectados en el sector público.

Por todo ello, nuestra compañía ZENMNESS apuesta por incidir en el escenario más concreto que hasta ahora se ha determinado que genera eventos adversos: el proceso quirúrgico. Para ello, nuestra salida al mercado ha sido abanderada por nuestra primera App médica, Z-Check, diseñada especialmente para una fácil y correcta gestión de la práctica clínica diaria del cirujano y su equipo, con el fin de incrementar la seguridad de los pacientes mediante listas de verificación quirúrgica y consentimientos informados digitales unificados en un Checklist por cada paciente.

ZENMNESS, S.L.

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